Cuando
es necesario que un empleado de un nivel más bajo al suyo tome las decisiones
sobre un asunto, entonces en esas situaciones es cuando usted debe delegar
facultades a estos empleados o empleado. Delegar es permitir que otras personas
tomen las decisiones, si usted no puede estar en el lugar o no conoce todos los
detalles necesarios para brindar una solución funcional entonces es necesario que
delegue poder sobre alguien que pueda o que conozca el tema.
Se debe
tener cuidado a la hora de delegar, se delegó el poder de tomar decisiones pero
no la responsabilidad, si el empleado al que se le delegó el poder no realiza
bien su tarea sigue siendo culpa del administrador que delegó el poder. Al momento
de delegar se debe ser claro cuáles son las intenciones de esta delegación y cómo
es que debe ser realizada para que el empleado entregue los resultados esperados.
Un administrador
debe tener la capacidad de saber cuándo es necesario y prudente delegar su poder
y, a la hora de hacerlo, debe saber brindar a su subordinado las órdenes claras
de cómo realizar sus mandatos. Este administrador puede considerar a sus
empleados como extensiones de su poder, más mentes capaces de decidir por sí
mismas al mando de una, un administrador capaz de delegar adecuadamente puede
ser considerado bueno en lo que hace y prudente en cómo lo hace.
Esta decisión
de ceder el poder no es sinónimo de admitir una incapacidad o debilidad,
simplemente es reconocer la capacidad de otra persona, las personas no lo
pueden todo, es necesario pedir ayuda en ocasiones y esto no nos hace menos
capaces sino que nos hace más humildes.
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